El consumo del binomio agua-energía en usos urbanos
El ciclo integral del agua en usos urbanos es un consumidor neto de energía y emisiones de gases de efecto invernadero, que tiene un amplio márgen de mejora en materia de ahorro y eficiencia energética.
Pese a la importancia que tiene como consumidor de energía y generador de emisiones, hasta el momento el sector del agua ha recibido una atención secundaria al respecto, se le ha identificado más como un sector generador que consumidor de energía.
Durante el desarrollo de la sesión técnica ‘Consumo energético del ciclo integral del agua y propuestas de ahorro’, coordinada por la Fundación ECODES. Gregorio Ballesteros, técnico del Grupo de Estudios y Alternativas, S.L., analizó el recurso hídrico que más consume energía: ciclo integral del agua urbana. El agua de las ciudades (aquella que es distribuida a través de las redes de abastecimiento municipales con destino a usos domésticos, institucionales, comerciales e industriales que estén conectados a la red) consume una media de entre 7,5 y 10 kilogramos de CO2 por metro cúbico.
Algunas conclusiones fueron que la calidad del agua de entrada y la distancia del recurso influyen en el consumo energético del ciclo (por requerimientos de potabilización, consumo de reactivos, etc) y que el consumo energético de la producción de agua caliente sanitaria (ACS) representa hasta el 60-85% del ciclo de vida del agua urbana. Las soluciones para conseguir una reducción de las emisiones de GEI en el ciclo integral del agua urbana pasan por utilizar aguas de buena calidad, cercanas al punto de consumo, por realizar una mejor gestión de la demanda o por la utilización de fuentes de energía eléctrica renovables como la energía solar en el caso del ACS.
Existe un enorme potencial de mejora de la eficiencia energética de las diferentes fases del ciclo. Tal es así que el sector residencial, que acapara el 60% del agua urbana suministrada, la simple utilización de un lavavajillas en la vivienda permite reducir un 9% el consumo doméstico de agua y ahorrar hasta un 1,06 kWh al día de energía. Los ahorros se deben al menor consumo de agua, especialmente de agua caliente.
No obstante, la estructura de la red de abastecimiento y de saneamiento o las peculiaridades de cada año hidrológico son factores determinantes de la demanda energética del sector. Tal es así que en un año hidrológico seco, como afirmaba Antonio Rodríguez, jefe de departamento del Canal de Isabel II, el consumo energético se duplica y las emisiones de GEI se triplican debido a la necesidad de intensificar las operaciones de bombeo.








