Adaptarse al peor escenario posible


La mitigación y la adaptación al cambio climático son dos estrategias de acción complementarias ante el cambio climático.


“El cambio climático ha sido una lección de humildad para la humanidad, llevamos muchos años de arrogancia tecnocrática”. Con estas palabras introducía el profesor de la Universidad de Zaragoza, Pedro Arrojo, su intervención sobre la gestión de los recursos hídricos bajo el escenario de incertidumbre que plantea el cambio climático en la sesión técnica ‘Planes de adaptación al cambio climático’.

La gestión del agua es una cuestión principal en nuestro país. Ésta es una región extremadamente expuesta a la escasez, donde se prevé que aumenten las sequías tanto en su frecuencia como en su dureza y que se vuelvan más frecuentes las inundaciones causadas por episodios de lluvia concentrada en pequeños márgenes de tiempo.

En este sentido, la legislación europea ha empezado a incorporar el principio de precaución como estrategia de preparación ante la incertidumbre de los cambios. Tal es así que, la Directiva Marco del Agua establece como objetivo principal la recuperación del buen estado de los ecosistemas acuáticos y de los acuíferos. Las alternativas pasan por establecer mecanismos de ahorro en el consumo del agua y aprovechar la eficiencia conseguida para mejorar la resiliencia de los ecosistemas acuáticos, es decir, su capacidad de resistencia a los cambios. Además, tal y como se apuntó en la sesión técnica, es necesario poner en marcha otras medidas que acompañen a las estrategias de ahorro; revisar los derechos concesionales del uso del agua, recuperar el control del dominio público controlando los más de un millón de pozos ilegales existentes en España y realizar una intervención pública que favorezca la reconversión del sector del regadío, antes de que la dureza de las sequías obliguen a ello y los trabajadores se vean totalmente desprotegidos.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) está trabajando en el diseño de proyecciones climáticas regionalizadas que orienten a las instituciones a la hora de realizar una planificación estratégica de adaptación al cambio climático. Es necesario conocer los impactos que el cambio climático va a causar en cada sector, no sólo en los ecosistemas acuáticos, y ello requiere aproximarse a los impactos que, en cada zona, va a tener este fenómeno climático. La utilidad de las proyecciones es justamente conocer esos posibles impactos para poder estudiarlos en cada sector, tal como apuntaba Ernesto Rodríguez Camino, jefe del Área de Evaluación y Modelización del Clima de la Aemet. Los modelos de proyección climática globales no pueden aplicarse de la misma forma a nivel regional, ya que tienden a eliminar los datos extremos, datos primordiales a la hora de planificar estrategias de adaptación. No importa tanto conocer si la precipitación media anual va a disminuir como prever si la precipitación anual va a concentrarse en unos pocos y violentos episodios de lluvias.

La gestión de recursos hídricos, las proyecciones regionalizadas, los impactos en entornos urbanos, los mecanismos de adaptación de una empresa viticultora o la gestión en el ámbito de centrales hidroeléctricas y embalses fueron parte de las estrategias ante el cambio climático presentadas en la sesión técnica ‘Planes de adaptación al cambio climático’. Pero en paralelo a la adaptación es necesario continuar con las acciones de mitigación, en especial desde lo local. De esta forma la sesión técnica ‘Acción local contra el cambio climático’ complementaba a la perfección a la anterior. En ella se presentaron proyectos como la herramienta de cálculo de la Huella de Carbono Municipal, diseñada por la Junta de Andalucía para facilitar la elaboración de los inventarios de emisiones de sus ayuntamientos o planes de reducción de emisiones tan ambiciosos como el del municipio madrileño de Rivas- Vaciamadrid, que prevé ser neutro de cara a 2030. También se dieron cita la recién nombrada Capital Verde Europea en 2012, Vitoria, y otras instituciones o redes que a nivel provincial, autonómico o nacional, dan soporte a las iniciativas locales.

La iniciativa europea del Pacto de los Alcaldes, representada por el director Pedro Ballesteros, incidió en que la energía es la clave en las acciones que deben llevar a cabo las administraciones para luchar contra el cambio climático. Con el ahorro energético como protagonista, Marta Gómez, ingeniera del Ayuntamiento de Alcorcón, explicó en su intervención cómo la gestión del alumbrado público del municipio durante los próximos 10 años se adjudicará en breve a una empresa de servicios energéticos, que se ocupará de todo: averías, eficiencia…

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