La energía de las profundidades de la Tierra
El desarrollo de la energía geotérmica puede resultar de gran interés para la generación de calor o frío en los edificios.
Hoy en día toda la atención hacia las energías renovables se centra fundamentalmente en la eólica y la solar. Sin embargo, existe una fuente alternativa capaz de ofrecer un flujo constante de energía sin depender de que haya sol o viento. Se trata de la geotermia, la energía de las profundidades de la Tierra. Un grupo de trabajo, coordinado por el Colegio Oficial de Geólogos, se centró en este Conama 10 en evaluar el potencial de este tipo de energía. Hasta ahora, la geotermia está siendo utilizada sobre todo en países más fríos que España para producir calor. No obstante, aquí puede resultar de gran interés justo para lo contrario, para absorber el calor y generar frío.
El informe de este grupo de trabajo ha contemplado los dos tipos de energía geotérmica que más claramente se suelen diferenciar dentro de este campo: la geotermia profunda y la geotermia somera. La primera, la profunda, comprende los recursos de media y alta temperatura localizados a grandes profundidades y que presentan flujos de calor importantes.
Los focos de mayor temperatura son destinados fundamentalmente para producción de electricidad. Mientras que aquellos recursos de menor temperatura se aprovechan para usos térmicos de calefacción, climatización y ACS urbanos, así como de distintos procesos industriales.
En España, este tipo de geotermia está estrechamente relacionada con las áreas de volcanismo activo de las Islas Canarias. En este archipiélago aparecen algunas de las pocas manifestaciones geotérmicas superficiales visibles en nuestro país, tales como las fumarolas del Teide, donde el análisis de los gases emanados rebela la presencia de un sistema geotermal activo en profundidad bajo la superficie de Tenerife con rangos de temperatura comprendidos entre los 250 y 300ºC.
Asimismo, más del 50% de la Península está constituida por las grandes cuencas cenozoicas que cubren granitos Hercínicos termalmente activos. La sobreimposición de importantes potencias de sedimentos con baja conductividad térmica sobre estos granitos productores de calor y la presencia de sedimentos permeables con fluidos abundantes en las proximidades del foco de calor constituyen un encuadre geológico adecuado para el desarrollo de sistemas geotérmicos asociados a sedimentos profundos. Se han llevado a cabo sondeos para la exploración petrolífera en diversas cuencas españolas (Madrid, Pirineos, Andalucía, etc.) que han medido temperaturas superiores a los 150-180ºC en 3.500 y 4.500 metros de profundidad.
Otra posibilidad son los sistemas geotérmicos estimulados. Estos sistemas se localizan en zonas graníticas con fracturación profunda asociada, a través de las cuales circulan fluidos calientes que en superficie u dan lugar a manifestaciones tales como los manantiales termales de Caldas de Montbui en Cataluña y de Orense en Galicia con temperaturas de 75-80 ºC.
En cuanto al segundo tipo de energía geotérmica analizado, la somera, casi la totalidad de la corteza terrestre del planeta constituye un extenso almacén de recursos geotérmicos de muy baja temperatura (por debajo de 30 ºC). En cualquier punto de la superficie del planeta se puede captar y aprovechar el calor almacenado en las capas superficiales del subsuelo, a pocos metros de profundidad (Heliotermozona), o en masas de agua (acuíferos poco profundos) mediante el uso de bombas de calor. Estas son sus dos peculiaridades: se trata de un recurso energético que está debajo de cualquier terreno y requiere de una bomba de calor geotérmica.
En España, la energía geotérmica fue ampliamente estudiada en los años setenta y ochenta del siglo XX, época en la que se plantearon ambiciosos proyectos basados en el aprovechamiento térmico para calefacción. Finalmente, estos proyectos no salieron adelante por distintos motivos, no estrictamente económicos, y el desarrollo de la geotermia acabó paralizándose. Los aprovechamientos geotérmicos de muy baja temperatura mediante bomba de calor son aún muy escasos, aunque las primeras instalaciones se realizan ya en los años 80. Pero al igual que en otros países como Suiza, Alemania, Suecia, Austria, Estados Unidos o Canadá, donde son ya más habituales, se están comenzando a desarrollar en España con la esperanza de alcanzar un importante auge para los próximos años.
*Consulta el documento del grupo de trabajo (descargar)








