En el mundo se producen diez toneladas de plástico por segundo, lo que representa una cifra de dimensiones dramáticas cuando se descubre que de estas diez toneladas, una tonelada termina llegando a los océanos para encontrarse con la flora y fauna marina.

Esto supone que los envases plásticos pueden llegar a ser uno de los mayores problemas medioambientales a solventar en el mundo.

El plástico y/o los envases plásticos están matando a nuestro planeta

Por esta y otras razones, desde el año 2016 surgió en el Foro Económico Mundial el lema “Nueva economía de los plásticos” con la finalidad de definir las nuevas prácticas de las naciones con respecto al tratamiento de los envases de plástico, procurando así que los países desarrollen políticas de innovación y desarrollo de recipientes, desde el uso de una tecnología sustentable que pueda velar por la conservación del medio ambiente.

Actualmente países como Irlanda, Argentina, Australia, México, Inglaterra, China, España, Estados Unidos de América (EE.UU), Francia, Alemania y Senegal, han aprobado regulaciones que prohíben el uso de este material por ser altamente contaminante.

Una bolsa de plástico, por ejemplo contiene etileno derivado del gas y del petróleo que tardará 400 años en degradarse. Pero un mundo que poco a poco va prescindiendo de este material se pregunta ¿qué hacer con tanto plástico?

Las respuestas no incluyen simplemente la elaboración de adornos infantiles o cualquier tarea de bricolaje, actualmente tanto las industrias, como creativos, han procurado desarrollar arte, tecnología, mobiliario y decoración para el plástico que deja de utilizarse.

Es por esto que las industrias fabricantes de envases han procurado el desarrollo de recipientes biodegradables, botes, envases plásticos desechables para hostelería, eco bolsas, vajillas biodegradables (bio), que más que ser una tendencia o una moda, se han convertido en una forma de vida para los ciudadanos.

Materiales como la caña de azúcar y la pulpa de trigo, son utilizados en la fabricación de platos y  recipientes, resultando ideales para comidas y tapas frías o calientes.

Además de esto, el mercado del diseño ha procurado la innovación, haciendo uso de elementos como las botellas y los botes de plástico para la elaboración de muebles de vanguardia, por un lado se crea y por otro se lucha contra la contaminación.

cuidar el planeta con envases plásticos desechables o biodegradables

Para elaborar estas piezas artistas, hay empresas que han hecho uso del  plástico para ensamblar muebles modernos y que cuenta con un funcionamiento muy sencillo, ya que se ensambla las piezas  y una vez que se sopla a alta temperatura con una pistola de aire caliente, actúa como pegamento.

Este tipo de empresas crea muebles funcionales, únicos y originales

Esta práctica es una buena manera de mostrar que los materiales se pueden reutilizar, ya que se trata de usar técnicas que ayuden a luchar contra la contaminación y reducir la cantidad de desechos en el medio ambiente.

Además también hay diseñadores que invitan al público a conocedor sus obras y a unirse a su proyecto innovador diciendo que  “hay residuos esperando a ser recuperados por las personas“.

Al mismo tiempo, se pueden fabricar lámparas, mesas y taburetes lo suficientemente fuertes como para soportar el peso de una persona. Actualmente, este método de fabricación es compartido en talleres que están dirigidos a enseñar este método de reciclaje lúdico y creativo.

Otro ejemplo que se ha popularizado en las redes sociales es el caso de EcoAct en Tanzania, donde recientemente han elaborado prácticas sillas con residuos de plástico, en un deseo de convertir los desechos en madera sintética para proteger al medioambiente reduciendo la deforestación en su región y apoyando a las comunidades de los aldeanos.

Uno de los creadores de esta iniciativa fue Christian Hafidh, quien se encuentra a  la cabeza de EcoAct Tanzania, una compañía que utiliza tecnología de innovación para la extrusión del plástico sin químicos ahorrando energía, “Tecnología Waxy ” para reciclar y transformar los plásticos de desecho del consumidor en madera de plástico duradera y respetuosa con el medio ambiente.

Las maderas plásticas son una alternativa asequible a la madera, lo que reduce la necesidad de este material en la construcción.

Esto ayuda a preservar los bosques, reduce las tasas de deforestación y mitiga el cambio climático. La madera plástica hecha de desechos plásticos reciclados, es el producto ideal para la construcción, la construcción de cercas y la fabricación de muebles.

Este empresario creció en los suburbios de Dar es Salaam observando los vertederos de desechos plásticos y aguas residuales, ya que la vida cotidiana de los habitantes está marcada por la insalubridad y las condiciones de vida precarias, recordemos que este país se encuentra dentro de los más tóxicos del mundo.

Mientras se vierten en las alcantarillas, las piezas de plástico evitan la evacuación de agua, que estancada, promueve la proliferación de mosquitos y por lo tanto, aumenta el riesgo de la propagación de la malaria.

Christian señala que algunas personas en los barrios marginales recogen el plástico para venderlo, pero sin embargo, algunos desechos con poco valor se abandonan.

En paralelo con su administración comercial y estudios de mercado comenzó a investigar. “Consulté a mis profesores sobre lo que se podía hacer con este tipo de plástico. Después de varios intentos, finalmente encontré la solución con mi primer prototipo de plástico reciclado”.

Su objetivo durante tres años ha sido liberar al medio ambiente de 100.000 toneladas de componentes de plástico para su procesamiento.

Su proyecto protegerá 250 hectáreas de bosque y evitará la emisión de 2.500 toneladas de CO2 a la atmósfera. Un proyecto ambicioso e inspirador que inicialmente sorprendió a su familia y es que reciclar sigue siendo un concepto muy nuevo en Tanzania.

Este emprendedor compra su primera máquina gracias a la herencia que percibió después de la muerte de su padre.

Su compañía produce entre 70 y 80 piezas de madera sintética por día y la demanda crece; entre 300 y 350 por día. “El mayor desafío en África es encontrar financiamiento. Quiero adquirir nuevas máquinas, desarrollar tecnología, crear empleos para la juventud tanzana y así, mejorar el impacto del reciclaje y la eco construcción en mi comunidad”.

Pero el problema real del plástico proviene de lo que está adentro, aunque se ha hablado constantemente en foros, conferencias y seminarios ambientales sobre la noción de una  economía circular que permita reutilizar el plástico, ya que luego será reciclado.

Por ahora resulta imposible el reciclaje del 100 %, ya que algunos envases plásticos y botes contienen productos químicos, siendo este un ciclo sin fin.