“Hay territorios españoles con densidades de población similares al Sáhara”


Extracto de la intervención de Jesús Casas, director general de Desarrollo Sostenible del Medio Rural del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, en el debate ‘Hablemos del territorio: desarrollo rural e infraestructuras’.


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El territorio español está lleno de territorios planificados, con autopistas bien vertebradas, pero cuando nos salimos de ellas vemos que el espacio está vacío y que ha sido abandonado. No sé, por tanto, si entendemos muy bien lo que significa una política de cohesión territorial. Cohesión territorial significa que todo el territorio funciona, que todo el territorio tiene capacidad para sustentar procesos biológicos, procesos sociales y procesos de actividad humana, es decir, que no hay vacíos geográficos. La realidad es que parte de los territorios europeos, y en particular, gran parte de los territorios españoles se están quedando literalmente vacíos, con densidades de población similares a los que puedan tener espacios tan tradicionalmente olvidados como el Sáhara o Mongolia.

En estas circunstancias, el concepto de cohesión territorial es el que nos dice que tenemos que trabajar para que la gente, los espacios y la actividad se puedan desarrollar sin discontinuidades y eso implica que en el modelo de planificación, además de tener en cuenta los grandes corredores y los núcleos de población importantes, consideremos el territorio como un fin en sí mismo.

En ese sentido, nuestro país es un país predominantemente rural. El 85% del territorio español es un espacio rural y un 20-25% de la población vive en el ámbito rural. Evidentemente, en cualquier modelo o diseño de planificación territorial global de este país, la perspectiva rural no puede obviarse. Por tanto, tenemos que tener una visión territorial y tenemos que hacer planificación y gestión de todo el territorio desde todo el conjunto.

¿Por qué? Porque es muy difícil que este país vaya a funcionar si no tiene en cuenta ese 85% que es rural, porque en ese 85% es donde se produce el 100% de los recursos naturales, el 100% de la soberanía alimentaria y de la capacidad para darnos de comer, y gran parte de los elementos culturales, simbólicos y patrimoniales que nos caracterizan como nación, como estado, como colectivo. Lo que no podemos es pretender que todo eso se convierta en una especie de espacio de abastecimiento de lo urbano, es decir, no podemos hacer un país partido por una bisagra, en que haya una parte del territorio cuyo único destino sea servir de soporte al bienestar de una pequeña parte del territorio. En estos momentos la situación es esa.

Es cierto que durante mucho tiempo, cuando hemos pensado en políticas rurales hemos pensado en agricultura y hemos dicho, el medio rural es medio agrario. Sin embargo, hay que empezar a reconocer que la actividad agraria, siendo determinante en el medio rural, no supone en estos momentos más del 9% del valor agregado del territorio rural y no ocupa a más del 4 ó 5% del personal que vive en el medio rural. En consecuencia, debemos empezar a separar el hecho de que nuestro medio rural no es un espacio agrario. Es algo más. Difícilmente vamos a poder resolver los problemas del territorio rural si pensamos solamente en el 5% de la población o en el 9% del valor productivo que tiene ese territorio. La respuesta es hacer políticas territoriales rurales desde el prisma de la integración y la multisectorialidad, es decir, el territorio rural, los ciudadanos que viven en el territorio rural no son distintos de los que viven en el territorio urbano, no tienen por qué tener distintas posibilidades, ni tienen por qué dedicarse a actividades económicas distintas.

Por otra parte, no se resuelven los problemas del territorio diciéndole a cada territorio cuál es el problema. Los problemas del territorio se resuelven yendo al territorio, preguntando a la gente, viendo cuál es su carencia y resolviéndola. Tan importante es hacer un regadío como tener una tienda de comestibles ultramarinos, no es más importante una cosa u otra, depende de lo que demande el territorio en cada sitio y lo que requiere para poder seguir funcionando y poder seguir existiendo.

La idea de fondo es que el territorio rural es un fin en sí mismo de la planificación y es un espacio acotado donde no se puede sectorizar. Si algo nos demuestran estos 25 años de gestión pública es que no podemos partir el territorio en cachitos, no podemos hacer retículas para la conservación y retículas para el desarrollo, no funciona, o sea, no vamos a conservar la biodiversidad aislando la biodiversidad, haciendo políticas en el aire ajenas a la realidad sectorial. Tenemos que ir a políticas integrales, tenemos que ir a visiones de conjunto y tenemos que tratar al territorio en su conjunto y dirigirnos a todo lo que hay sobre el territorio, independientemente de que en un espacio concreto haya un valor ambiental o haya una fábrica, y dirigirnos a todos los ciudadanos,  independientemente de que trabajen en la agricultura, en los servicios o quieran poner una fábrica de innovación tecnológica.


Además de Jesús Casas, también participaron en este debate Ricardo Borregón, director general de Conservación de la Naturaleza de Galicia; Juan Ignacio Lema, presidente de Aena; Antonio Serrano, presidente de Fundicot; Valentín Alfaya, director de Calidad y Medio Ambiente de Ferrovial; Francisco de Inés, director de Desarrollo de Negocio de Ence; y Celsa Peiteado, de WWF España. El debate estuvo introducido por Alberto Fraguas, director de Green Cross España, y moderado por Josefina Maestre, directora del programa Reserva Natural, de Radio 5.

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